Pues si, desde hace unos días, la gran noticia en el mundo de la diabetes, es que el brócoli o brecol, “puede ayudar a restaurar los daños ocasionados por la diabetes en los vasos sanguíneos”. . Según estudio llevado a cabo en la Universidad de Warwick en el Reino Unido y posteriormente publicado en la revista Diabetes, un componente de este vegetal, llamado sulforafano, estimula la produción de enzimas protectoras de los vasos sanguíneos.
De todos modos, ahora que leo la noticia entera me doy cuenta de que la cosa no es tal y como reza en los titulares de prensa. Al parecer, todo esto es potencial, y en palabras del Dr. Ian Frame, director de investigaciones de la organización británica Diabetes UK, “aún es pronto para asegurar que el brócoli beneficia a los vasos sanguíneos”.
O sea que en principio hay que leer las noticias enteras y luego ya si eso nos ponemos a comer brócoli.
Pero según el dicho, “más vale prevenir…….”, así que vamos a conocer más de cerca a nuestro amigo “Brassica oleracea italica”, que este es su verdadero nombre, según se relata en la Wikipedia.
Como cosas curiosas relacionadas con el brócoli, decir que en España se cultivan 19 variedades de este vegetal con nombres tan llamativos como Montecarlo, mónaco, shena, carusso, marathon, parthenon y tiburon. Y en un capítulo de los Simpson, nuestro amigo Homer muere tras atragantarse con uno. Casi nada el brócoli.
Así que una vez echas las presentaciones, brecol diabéticos, diabéticos brecol, me he pasado por la cocina de Karlos Arguiñano, a ver que se puede hacer con nuestro nuevo amigo. Aquí van algunas recetas.
Alas de pollo con brócoli frito.
Conejo a la vainilla con brócoli.
Crema de brócoli, calabaza y patatas.
Salud y buenos alimentos.
